Dado el momento de desaceleración económica, no parece conveniente una reforma adicional que incremente la carga impositiva. Por el contrario, la política fiscal debe ser contracíclica, disminuyendo tributos. Además, una reforma más, genera demasiada inseguridad jurídica (cada 1.7 años tenemos una), aunado a la premura legislativa y recaudatoria que implica cometer múltiples errores normativos (sustanciales